Publicación de: Alberto Acosta-Burneo
El mercado de valores ecuatoriano cerró 2025 con un desempeño claramente positivo, consolidando una fase de expansión que no solo se refleja en mayores montos transados, sino también en una mayor profundidad relativa frente al tamaño de la economía. El valor efectivo negociado a nivel nacional alcanzó USD 18.224 millones, lo que representa un crecimiento interanual de 15,7%, equivalente a USD 2.472 millones adicionales respecto a 2024.
Como resultado, la penetración del mercado de valores sobre el PIB se elevó de 12,6% en 2024 a 13,6% en 2025, es decir, un incremento de un punto porcentual en apenas un año. En una economía históricamente marcada por la dependencia del crédito bancario y del financiamiento público, este avance constituye una señal relevante de fortalecimiento del mercado de capitales como canal alternativo de financiamiento y asignación de recursos de mediano y largo plazo.
¿Qué bolsa de valores fue la más activa?
La Bolsa de Valores Quito (BVQ) volvió a consolidarse como la plaza más activa del país. En 2025 concentró el 55% del total nacional negociado, incrementando su participación frente al año previo en un punto porcentual. El monto transado en la BVQ alcanzó USD 9.992 millones, con una expansión interanual de 17,8%, superior al crecimiento promedio del mercado.
Este desempeño reafirma el rol dominante de la BVQ, particularmente en instrumentos de renta fija y emisiones vinculadas al sector público y financiero, aunque también refleja una mayor actividad en segmentos corporativos privados.

¿Cuáles fueron los segmentos más dinámicos?
El crecimiento del mercado de valores en 2025 estuvo liderado, una vez más, por la renta fija, que representó más del 99% del valor negociado. Los instrumentos con mayores expansiones en términos absolutos fueron:
· Bonos del Estado con un incremento de USD 1.142 millones (+92,5%), reflejando una mayor rotación y negociación de deuda soberana en el mercado local.
· Notas del Tesoro, cuyo valor negociado aumentó en USD 1.070 millones (+1.194%). Parten de una base reducida, dado que se trata de un instrumento de reciente creación, diseñado para sustituir a los Certificados de Tesorería.
· Certificados de Inversión, títulos emitidos por instituciones financieras públicas y privadas, que crecieron en USD 611 millones (+16,5%). La mayor liquidez de la economía impulsó el crecimiento de los depósitos
financieros y, con ello, los requerimientos de encaje, una parte de los cuales se canaliza a través de certificados de inversión.
· Obligaciones corporativas, que aumentaron en USD 423 millones (+79,1%), las empresas, especialmente de la Costa, han privilegiado la emisión de deuda de largo plazo. La mayor estabilidad del entorno macroeconómico ha incentivado esta apuesta, en un proceso de sustitución de deuda bancaria de corto plazo por financiamiento de mayor plazo a través del mercado de valores.
En un segundo nivel de contribución al crecimiento se ubicaron los siguientes títulos privados:
· Titularizaciones, con un aumento de USD 92 millones (+28,7%).
· Papel comercial, que creció USD 72 millones (+9,3%).
· Cuotas de participación, con un incremento de USD 66 millones (+1.032%), destacando por su elevado crecimiento porcentual desde una base pequeña.
· Pólizas de acumulación, con un aumento de USD 45 millones (+13,8%).

¿Cómo evolucionaron los títulos de renta variable?
La renta variable, aunque aún marginal en términos absolutos, registró un crecimiento significativo de 162,6%, pasando de USD 54 millones a USD 142 millones. En este grupo, el valor negociado en acciones aumentó en USD 21 millones (+44,8%) alcanzando USD 68,3 millones, evidenciando un renovado interés por instrumentos de largo plazo.
Tras un 2024 claramente negativo, 2025 marcó un punto de inflexión en los rendimientos de la renta variable ecuatoriana. El Ecuindex de la Bolsa de Valores de Quito, basado exclusivamente en variaciones de precios, cerró 2025 con una rentabilidad anual de 21,3%, tras haber registrado una caída hasta noviembre de 2024. Ambos indicadores reflejan no solo un rebote técnico, sino una mejora en las expectativas sobre resultados empresariales, flujos de dividendos y estabilidad macroeconómica.
¿Público o privado?
El valor negociado en títulos del sector público pasó de USD 8.611 millones en 2024 a USD 10.619 millones en 2025, lo que representa un incremento absoluto de USD 2.008 millones. Este aumento explica más del 80% del crecimiento total del mercado en el período analizado.
Los títulos privados negociados aumentaron de USD 7.141 millones en 2024 a USD 7.605 millones en 2025, lo que equivale a un crecimiento de USD 464 millones.

¿Reformas en camino?
El acuerdo con el FMI contempla un conjunto de reformas orientadas a profundizar el mercado de capitales doméstico y diversificar las fuentes de financiamiento del Estado y del sector privado.
El Gobierno se comprometió a desarrollar el mercado local de valores estandarizando los instrumentos de deuda pública y construyendo una curva de rendimientos doméstica. Actualmente, las colocaciones primarias de valores del Estado se realizan a través de las bolsas de valores de Quito y Guayaquil. En este marco, en noviembre de 2024 se emitió una nueva regulación para las subastas en el mercado interno de bonos y notas del Tesoro, que establece procedimientos, formatos de subasta y reglas de participación, puja y adjudicación. A partir de 2026, el Estado prevé emitir bonos y notas del Tesoro mediante subastas competitivas en el mercado doméstico, lo que contribuirá a un mercado más profundo, transparente y eficiente.
El programa también incluye inversiones para la modernización del Depósito Centralizado de Valores (DCV) mediante la contratación de una nueva plataforma tecnológica que permitirá actualizar los procesos de compensación, liquidación y custodia de valores conforme a estándares internacionales. Este sistema estará operativo en 2026, antes del inicio de las subastas domésticas de deuda pública.
Lectura general y perspectiva
En conjunto, los datos de 2025 confirman que el mercado de valores ecuatoriano atraviesa una fase de expansión significativa. El mayor volumen negociado, la creciente penetración sobre el PIB, la diversificación de instrumentos y el retorno a rendimientos positivos en renta variable configuran un escenario más favorable para inversionistas y emisores.
El desafío hacia adelante será consolidar esta tendencia, profundizando el mercado accionario, ampliando la base de emisores privados y fortaleciendo la confianza institucional, para que el mercado de valores se consolide como un pilar estructural del financiamiento de largo plazo en la economía ecuatoriana.
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